domingo, 18 de noviembre de 2018

Aleluya

Su nombre se ha abierto paso entre las húmedas nubes que hoy me envolvían al pasear por un Galapagar medio pueblo medio monte.

Un buen amigo, del que hablaré en otro momento, también me lo recordaba.Y el paseo de esta mañana, la breve visita al jardín, y la semana precedente llena de aspereza, zozobra y desesperanza.
Frankl, Viktor Frankl.

Y la Guerra de las Galaxias. La eterna lucha y la eterna pregunta de cómo me posiciono yo.

A veces de perfil, dejando que se escurra entre los dedos vida, dejando extinguir el ascua de la que dependen la luz y el calor más inmediatos. A veces el ojo por ojo, el diente por diente, me llaman al lado oscuro.

En momentos luminosos se abre paso entre las dudas, la tristeza, el dolor una inspiración ¿qué otra cosa se puede HACER que el tratar de ser ejmplar con uno mismo?. Encuentro fuerzas en Frankl, en mi padre, en amigos como A.V. y me llaman a su lado a ser junto a ellos uno más en la Legión que extienda esperanza.

Aleluya cantará quien perdió la esperanza. 


sábado, 4 de agosto de 2018

Subir a por aire

Coming up for air, Geroge Orwell. Leí este libro en mi adolescencia. Fascinado por Revelión en la granja y 1984 buscaba con avidez todos sus libros, en la creencia de que todos serían tan fascinantes, sugerentes y comprensibles como estos.

Intuía, pero no comprendía entones el significado de subir a por aire.

Ayer yo subí, subí para respirar, igual que el protagonista de Orwell buscando el pasado,¡qué paradoja!.Busqué unas pocas horas de reencuentro con un tiempo que se ha extinguido.

Algo se estremecía en mi interior al sentir que aquello ya no era, que vertiginosamente se desintegraba y que, en consecuencia, a la vez, algo de mí moría en el recuerdo.

Apego y huida, pasado y futuro. Ahora siento que ese futuro ha de penetrar, de abrirse paso, a través de la roca dura y prieta que se lo impide. Y la pregunta entonces es, ¿y qué debe buscar?

domingo, 24 de junio de 2018

Unas horas en Vitoria

Nuevos cursos, nuevos viajes, París, Vitoria. Falta de tiempo.
El calor ha sustituido de golpe a una primavera escuálida, fría, húmeda. Un tiempo triste y lloroso que se ha prolongado semanas y semanas. Quizá por ello, por ese calor repentino siento deseos de andar, de salir y buscar ese calor y esa luz que deseo y siento nuevos.

Escribo en el jardín, solo acompañado por el ladrido lejano y desganado de unos perros y la compañía oculta de unos cuantos pajarillos. No hay nadie más que yo, y estas palabras que sólo obedecen al deseo de escribir... de hablar.

En Vitoria tuve la ocasión de compartir unas horas con una amiga a la que no veía desde hacía años. Unos vinos el sábado al caer la noche. Vivimos nuestras vidas sin a penas saber el uno del otro, en mi caso con la confianza de que ella está, y está bien. Dos vinos casi sólo dan para contarnos, confirmarnos, los hitos que continúan marcando el camino que seguimos. Hitos que identificamos como tales, a los que damos una importancia solo aparente, porque se la dejamos robar a lo que realmente la tiene. ¿Por qué no le pregunté cómo se sentía, por su soledad, cruel y visible?, ¿por qué no nos fuimos a bailar, a celebrar nuestro encuentro?, ¿por que no me permití vivir esas escasas horas con ella? Quizá suponía cambiar uno de esos hitos o moverlo de sitio.
Qué desesperación al despedirnos, al ser conscientes de que nuestras vidas van a seguir por esos caminos ya trazados sin que vayamos a saber el uno del otro tropiezos, fatigas, alegrías, esperanzas...
Al despedirnos nuestros labios se rozaron al volver nuestra caras para besarnos las mejillas.

domingo, 18 de marzo de 2018

sol de invierno

Al sol le cuesta levantar un frío que se agarra a la tierra. El viento se lleva al poco aire calmo y tibio que pudiese quedar el algún rincón.

Tengo la cabeza cargada. Me siento bombardeado por acontecimientos, planes, desafíos, decisiones... No me apetece salir y sentir al frío y al aire. Busco un calor y un resguardo que no encuentro.

Empecé a escribir estas líneas antes de que el invierno borrase de un plumazo cualquier atisbo de calor. Últimas semanas de dura inclemencia que empujan a buscar, ya no refugio, sino un nuevo horizonte. Segur aquí es la muerte, seca, fría, feroz

martes, 2 de enero de 2018

receta

Encárguese con antelación una buena pieza de egoismo. Calcúlese no menos de 200 gr por comensal. Haga que lo limpien de impuerezas, si no es posible encárguese Vd. de hacerlo. Una vez bien limpia póngase la pieza en un adobo que preparará de la siguiente manera:

Adobo:
- Utilice 1/2 litro de vinagre por Kg de egoismo. El vianagre, preferentemente, procederá de vino rancio que tengamos en casa. Para prepararlo no tire el vino que esté picado, ni el sobrante de una botella. A fin de preparar este adobo guárdelo y presérvelo. Con el tiempo adquirirá el intenso aroma que se precisa para esta receta.
- Añada hojas secas de amor, de ilusión y de esperanza
- Agregue hojas frescas de resentimiento, de rencor y un manojo de reproches
- Incorpore un buen chorro de licor de egocéntrico

Una vez preparado el adobo bañe la pieza y sumérjala, deje reposar en el adobo al menos un par de días antes de proceder a la preparación final.

Transcurrido el tiempo en el que la pieza ha estado adobándose retire el adobo y guárdelo para confeccionar posteriormente la salsa.

La víspera córtese con un cuchillo bien afilado la pieza a lo largo llegando hasta el centro.
Introduzcase en el corte, a modo de relleno, rayadura de impaciencia, tres o cuatro prejuicios bien maduros cortados a mitades y una tira magra de envidia.Una vez introducido el relleno cósase con bramante o hilo de cocina para evitar que el mismo pueda salirse. Reserve.

Preparación de la salsa:
Rehóguese en manteca rancia a fuego lento 2 broncas grandes cortadas en juliana, (en su defecto pueden servir discusiones si son de buen tamaño y de olor y color intensos), añada dos dientes de ironía picados, un par de raices de soberbia cortada en dados. Una vez hecho el sofrito añádase parte del adobo hasta cubrir y un par de vasos de mala leche. Deje reducir a fuego lento. Sal pimente en el momento de servir.

Precaliente el horno con suficiente antelación. Introduzca la pieza de egosismo en una fuente refractaria y riegue con el adobo sobrante tras haber preparado la salsa. Ase a fuego fuerte hasta que la pieza adquiera un intenso color tostado. El interior debe quedar poco hecho.

Guarnición.
Sírvase acompañado de silencios cocidos en su propio jugo y con la salsa preparada anteriormente.

Nota:
Es mejor utilizar ingredientes de calidad, y a tal fin conviene hacerse con ellos con tiempo suficiente pues no siempre es fácil encontrarlos en el momento de preparar la receta. Si empleamos ingredientes de mala calidad, o si se improvisan otros diferentes, el resultado final desmerecerá.