domingo, 9 de octubre de 2022

STEP FORWARD

Escribo a impulsos, a espasmos. Cuando quiero hablar contigo y sólo te encuentro aquí. ¿Cómo es posible que no haya escrito nada en más de un año?

La vida se abre. No deja de abrirse y cerrase, en un movimiento de anémona. Ahora se abre y siento el dulce vértigo de ir a dar esos pasos que lo cambiarán todo.

Quedó atrás Madrid, y luego Vitoria donde parecía que la vida se iba a coagular, a tomar cuerpo para siempre. Y quedó atrás Las Rozas y ahora quedará atrás Galapagar, los paseos por el monte, las comidas en El Naútico...

Hablo de lugares, pero junto con ellos pienso en sus circunstancias, en las esperanzas, las ilusiones y los desencantos vividos en ellos. En toda la vida gastada... amor, hijo, trabajo, amigos


sábado, 3 de julio de 2021

I do miss you so very much


En un podcast de la BBC hablan de una exposición en el Museo Británico de cartas. Cartas escritas en periodos de guerra. Ente esposos, novios, entre madres e hijos....

Hablan de una carta escrita en la I Guerra Mundial por una joven. Escribe a su novio en el frente. La carta comienza diciendo: "I do miss you so very much" (el "do" es enfático y no sé traducirlo: te echo tantísimo de menos). El comentarista se sorprende y dice, probablemente hoy se escribiría simplemente "I miss you too"

Encima de la mesilla de noche tengo un frasco de cristal. En él guardo pequeñas piedas blancas. Ya no caben más. Cuando, en uno de mis paseos, recojo alguna tengo que dejarla en algún cajón o en algún bolsillo.

Margarite Yourcenar escribió un delicioso cuento. En una de las islas griegas un joven pastor a perdido el juicio. Ha conocido a las nereidas, dulces jóvenes medio hadas medio ninfas. Está embriagado por su amor. Han acordado un señal para buscarse y encontrarse. Una piedrecilla blanca, dejada sobre un cercado por el pastor, servirá de señal y aviso. 

El joven espera día y noche, vagando por los campos. Va dejando piedras sobre los cercados y comprueba al poco si una mano furtiva las ha recogido. No ve nada, ni a nadie. Su mirada está perdida no se sabe dónde. Sus labios dibujan una sonrisa que no desparece.

Nadie ha recogido mis piedras blancas que se acumulan en el frasco de cristal. Las he guardado durante años con la esperanza, cada vez más débil, de que una mirada las reconociese. De que una mano las levantara hacia un pecho conmovido.

I do miss you so very much

domingo, 27 de junio de 2021

despertares



A veces creo que me voy a acostumbrar a su presencia. Siempre está ahí, esperándome, buscando mi atención y mi compañía. 

Pese a lo impertinente que es, y pese a lo desagradable que se me hace su presencia, temo acostumbrarme, o resignarme, a ella. 

Es como uno de esos vecinos que se empeñan en trabar relación y estar presentes en tu casa aunque les detestes.Aunque no tengan ningún motivo, más bien al contrario, que les haga pensar que gozan de nuestra simpatía. Insisten e insisten y acaban formando parte del paisaje cotidiano, hasta de la vida familiar.

Ayer volví a ver "Despertares" (Robert de Niro, Robin Willians). En un momento un enfermero le pregunta a uno de los pacientes del hospital psiquiátrico por el motivo de su falta de alegría. No podía entender que recien recuparada la consciencia, tras años de vivir como un vegetal, no estuviese exultante. "¿Como quieres que me sienta?", responde, "mi mujer me ha abandonado, tengo un hijo que no se dónde está y me siento viejo y solo".

A veces tengo la sensación de vivir en una modorra o en un letargo. Mientas la vida transcurre a mi lado, sin darme yo cuenta. Esos instantes de lucidez deberían bastar para dar un salto, para despertar, para de una zancada dejar el camino paralizante  y coger este ortro que percibo vivo.

viernes, 18 de junio de 2021

última cena


Alguna es la última. Hoy con una pocas velas encendidas me ha venido esa idea a la cabea. No tanto de muerte si no más bien de final, de cambio, transformación, metamorfosis...

Años sin ver a un médico y en unas semanas tengo tantas citas que necesito apuntarlas en el calendario. Ven y mira. Vengo y veo...

Ramitas frágiles insolentes, que se alzan al cielo queriendo tratarle de tu. Y no ven que ese azul, cercano y familiar no es si no el negro vacío infinito

no se si es el principio del fin. Sí que es un final posible, por primera vez. Se que esefinal está esperando ya. Y que me ha avisado

domingo, 13 de junio de 2021

tormenta

Ha descargado una violenta tormenta. Las ráfagas de aire me hacían temer por los árboles del jardín. Se zarandeaban agitados por una mano vigorosa que parecía querer desgajarlos.

Qué bendición tener donde refugiarse, desde donde poder asomarse para sentir sobre el rostro, desde la seguridad, el vendabal y la lluvia. Esta tarde asomado a una ventana, a resguardo, recordaba tormentas pasadas, al decubierto, a la intemperie, sin protección alguna.

Y esta tarde vuelvo a sentir esa maldición del silencio, de los abrazos vacíos, de las manos tendidas al aire. De no encontrar calor, cobijo, descanso.


¿Dónde estás que pueda yo buscarte?


sábado, 12 de junio de 2021

M 618


Han pasado ya más de un par de meses pero sigo sintiendo la emoción y el inmenso placer del momento.

Para volver desde Cantoblanco a Galapagar conduzco por la carretera M618. Es una carretera comarcal que cruza el norte del Parque de la cuenca alta del Manzanares.

El breve trayecto, en el crepúsculo de un día al final del invierno, me recuerda vivamente las primeras escapadas en coche con el carnet de conducir recien estrenado. Perdiéndome por pequeñas carreteras buscaba paisajes desconocidos y solitarios, excitado por descubrir algo nuevo, algo diferente, algo mío.

Atravieso un bellísimo paisaje, adormilado aún por el invierno. Los colores tristes, apagados, la luz ya escasa y el camino sinuoso parecen querer pintar en un inmenso lienzo mis sentimientos.

Avanzo sin detenerme, en silencio, no hago fotos. Excepto conducir sin prisa no hago nada para que este momento mágico se prolongue. Temo que vaya a terminar en unos instantes, que no volverá. Y se que escibiré sobre ello.


Viaje a Portugal 3. Oporto


Oporto se me antoja como un mestizo entre Lisboa y Bilbao, así que me siento cómodo, como si ya nos conociésemos de antes.

Me alojo en un fantástico apartamento en el centro, al lado de la Avenida de los Aliados. He dormido bien pese a las tres botellas de vino de la noche y al eros despertado por las arremetidas constantes de L a la camadera que nos atendió a la orilla del río. 

En seguida estoy en la calle. Llueve. Compruebo que es difícil perderse en esta ciudad y compruebo que repito hábitos. Es el primer sábado tras el fin de las restricciones en España y se nota, parejas de matrimonios españoles con niños junto a parejas jóvenes de alemanes y franceses, sin niños, deambulan por el centro. Bajo hasta el río.

¿Qué sentido tiene haberme quedado este fin de semana aquí?... recuerdo: quería descansar, alejarme, tomar aire, recuperar energías. Pero me cuesta relajarme, parar, sentir sin pensar.

Pienso en ir a comer a casa Guedes, descarto repetir en donde cenamos, o probar un restaurante cercano al apartamento que me llama la atención. Al final creo que me sentiría incómodo y compro algo para comer en el apartamento.

El domingo madrugo, sigue lloviendo. He venido con el equipaje justo: una mochila con el ordenador y papeles, y una bolsa de viaje con ropa. No hay sitio para una simple botella de vino. Y absurdamente me obsesiono con esa idea... ¿cómo no llevar alguna botella?, ¿como no llevar unos pequeños regalos?. 

Creo obligaciones que construyen esa torre de babel que se derrumba una y otra vez. En un esfuerzo deseperado quiero verle un sentido que quizá no tenga.

 

viernes, 11 de junio de 2021

Viaje a Portugal 2. Stelia

Domingo noche en mi apartamento. Empiezan a asaltarme la inquietud y las preguntas se multiplican: ¿cómo será la empresa?, ¿tendremos una primera reunión con los responsables de RRHH y Calidad?, ¿cómo serán las instalaciones?, ¿y los alumnos?... dedico un rato a preparar el material del primer día y veo con horror que me he dejado el cargador del portátil en casa.

A la mañana desayuno una infusión y unos yogures. Bajo puntual a la calle y constato la impuntualidad de L que va a ser norma el resto de la semana. Llevo puesta una de las camisas bordadas con el logo que me han dado, corbata y chaqueta que oculta pudorosamente ese logo que me resulta demasiado llamativo.

Llegamos a las instalaciones a las 8 en punto, aunque habíamos previsto estar media hora antes por los trámites y controles a la entrada. Sencillamente están reducidos al mínimo. De hecho, sorprendentemente, en el interior no hay control de acceso alguno, se puede acceder a todas las dependencias y todas las puertas se pueden abrir.

Nos reciben directamente los alumnos, aparece fugazmente la responsable de RRHH a la que pido hacer un recorrido por las instalaciones para ver el trabajo que realizan. Accede muy servicial pero nos guían los propios alumnos. Me quedo un poco desconcertado.

Sin más prolegómenos empezamos el curso y me veo obligado a hacer una presentación del mismo que suponía haría la dirección y el propio L. Improviso y las tablas me sacan del apuro.

A partir de ahí comienza una semana intensísima: 8 horas de clase, 3/4 de hora para comer y tardes dedicadas a preparar la jornada siguiente.

Para comer nos indican un pequeño restaurante que está a apenas 100 metros de la entrada. Por 6€ ofrecen un plato generoso, con guarnición de arroz y ensalada o patatas fritas, bebida postre y café. Más que suficiente. El primer día como con P y L y pido raya. Pregunta el camadero si comemos "con vino" y P cree que nos ofrece un pescado que se llama "convino", ¡menos mal que sabe portugués!. Nos reimos y comentamos esa primera mañana que nos hace ser optimistas. El resto de días como solo; bacalao, potas, verdinas.



jueves, 10 de junio de 2021

Viaje a Portugal 1. FamaliÇao


Me animo a escribir tras las palabras de aliento de mi amigo A y también de L. Quizá escribiendo puedo decir aquello que no puedo decir de palabra, hablando, sin el velo que pone tiempo y distancia. Quiero escribir sobre varias cosas: un trayecto por una carretera comarcal, un viaje a Portugal... empezaré por esto último.

Tras ciertas bacilaciones y la narración del cuento de la lechera por n-ésima vez se confirmó finalmente la posibilidad de ir a Santo Tirso, Portugal, para impartir un curso, del 10 al 14 de mayo. No me lo pienso: de cabeza... pido una semana de vacaciones en el trabajo y comienzo a preparar el viaje: vuelo el domingo anterior y el fin de semana siguiente me quedaré en Oporto descansando y conociendo la ciudad.

Las semanas previas, intensísimas, me hacen recuperar ilusión y motivación. La preparación del contenido, todas las incógnias que van surgiendo y amontonándose, me hacen sentir "vivo",  profesionalmente e intimamente.

Viajo en un ERJ190 de Aireuropa hasta Oporto. Me hace ilusión, fui contratado para trabajar en el diseño de este avión en  mi primer trabajo aeronáutico. El aeropuerto desierto a la llegada, caminatas interminables por pasillos desiertos que terminan ante una garita de policía, imágen ya casi olvidada de cuando era habitual encontar controles de pasaporte en las aduanas. La PCR y el DNI me abren la puerta y desembarco en un inmenso hall desolado. El día en Oporto es gris y lluvioso. Espero un buen rato hasta que me recogen P y L.

Ponemos rumbo hacia FamaliÇao que va a ser nuestra "base de operaciones" durante esta semana. Apenas soy consciente del paisaje que el coche atraviesa, entretenido por la conversación y demasiado pendiente de algunos detalles como los carteles de la autopista, los coches que adelantamos y las caras de sus conductores. Siento ese desconcierto de sentirme un voyeaeur observando una intimidad cotidiana a la que no pertenezco.

En famaliÇao me han reservado un mini apartamento en el centro. Nuevo, limpio, cómodo, bonito. Deshago la maleta y en seguida salgo a dar una vuelta para ambientarme en esta pequeña ciudad . Primera sorpresa, en las calles exhiben arreglos florales que son como pequeños monumentos eregidos... ¿a qué?. Cerca del apartamento un precioso gallo me da la bienvenida y me hace reconocer y admirar la sensibilidad de un pueblo que decora sus calles con flores. 

No me da tiempo a mucho más, oigo que me llaman P y L y me proponen ir a hacer algo de compra, acepto para llenar la nevera: algo de fruta, queso, cervezas y algo para desayunar. En el hipermercado de las afueras encuentro mil tipos de quesos, las primeras botellas de oporto de marcas para mí desconocidas y los bacalaos salados en piezas enteras.

Tras dejar la compra en el apartamento nos vamos a cenar a Oporto, a casa Guedes. En el trayecto ya me fijo más en el paisaje. Muy verde, muy poblado, muy disperso. Se ve riqueza.


domingo, 29 de noviembre de 2020

Hace...


Hace casi un año que no escribo, y sin embargo en estos meses he sentido la necesidad de hacerlo. De pensar sobre lo que ha sucedido en estos meses, sobre la deriva que me balancea y me lleva de un lado a otro como un madero inerme.

El nefasto descenso a los infiernos. La breve esperanza, muerta apenas imaginada. Mi paso por el hospital. La ansiada huída a Alemania. La insólita ecatombe y la descomposición y desmoramiento que la acompañan. La muerte acercándose, dejándose ver y acariciar.

Y si tengo que hacer el esfuerzo de elevarme sobre el lamento, de buscar un sentido y aferrarme a él para, no sólo hacerlo mío sino para mostrártelo a ti, quizá a través de estas líneas. Si hago ese esfuerzo, digo, debo mirar a quienes me han precedido. A quienes posiblemente, quiero creer, les rondaron estos mismos pensamientos, u otros parecidos, en algun momento.

Carlos arrojado a la muerte inmisericorde en una madrugada fría de noviembre, en un descampado gris. Sus hijas que han sentido su ausencia toda su vida, queriendo mirar a un futuro mejor, aferrándose a ese mismo sentido que yo busco ahora. Patri, Flora que, agotadas, miraron ya hacia el cielo. Andrés, mi padre, obligado a beber del cáliz vacío que él quiso llenar con su esfuerzo e ilusión, de subir, de ser. Rebosante de todo lo que quiso dejar atrás, paradigma de la España de la segunda mitad del SXX.

Ahora en esta encrucijada de desamor, de soledad les miro. Ya no protesto por la "mala fortuna". Sé que habito las desoladas regiones que yo he buscado siguiendo los caminos que mi soberbia se ha negado a abandonar. 

 




 

Y

domingo, 22 de diciembre de 2019

final

Soy mi sombra, y huía de mi mismo.

Esa sombra, de la que huía, me ha alcanzado; por fin. No hay paz, ni esperanza, ni consuelo.

Ahora lo reconozco. El engaño de querer sentirse acompañado cuando no es posible, la ilusión de aullentar una soledad que es parte de mí, que soy yo, causa dolor en mí y a mi alrededor.

He tocado fondo.

Sólo ansío ahora esa soledad que me dolía y me desgarraba y que ahora reconozco como parte de mi yo. Qué espanto de Navidad hiriente.

Pienso en borrar estas líneas que me hacían sentir falsamente acompañado. No son más que otro auto engaño.

Hace años quise escribirte, para darte algunas claves que te permitiesen entender, para acercarte en el futuro unos retazos de historia, de quién soy yo, de quien eres tú. Pero pronto empecé a escribir egoístamente para mí. Para intentar engañar inútilmente mi soledad. Me sentía acompañado por lectores inexistentes.

Ahora me repugna la autocompasión y egoismo que veo en estas líneas. El engaño mantenido de hablar con esa sombra imaginándola viva.

No me siento con derecho a hurtártelas estando dirigidas a ti. En cualquier caso su lugar ya no es este.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Aleluya

Su nombre se ha abierto paso entre las húmedas nubes que hoy me envolvían al pasear por un Galapagar medio pueblo medio monte.

Un buen amigo, del que hablaré en otro momento, también me lo recordaba.Y el paseo de esta mañana, la breve visita al jardín, y la semana precedente llena de aspereza, zozobra y desesperanza.
Frankl, Viktor Frankl.

Y la Guerra de las Galaxias. La eterna lucha y la eterna pregunta de cómo me posiciono yo.

A veces de perfil, dejando que se escurra entre los dedos vida, dejando extinguir el ascua de la que dependen la luz y el calor más inmediatos. A veces el ojo por ojo, el diente por diente, me llaman al lado oscuro.

En momentos luminosos se abre paso entre las dudas, la tristeza, el dolor una inspiración ¿qué otra cosa se puede HACER que el tratar de ser ejmplar con uno mismo?. Encuentro fuerzas en Frankl, en mi padre, en amigos como A.V. y me llaman a su lado a ser junto a ellos uno más en la Legión que extienda esperanza.

Aleluya cantará quien perdió la esperanza. 


sábado, 4 de agosto de 2018

Subir a por aire

Coming up for air, Geroge Orwell. Leí este libro en mi adolescencia. Fascinado por Revelión en la granja y 1984 buscaba con avidez todos sus libros, en la creencia de que todos serían tan fascinantes, sugerentes y comprensibles como estos.

Intuía, pero no comprendía entones el significado de subir a por aire.

Ayer yo subí, subí para respirar, igual que el protagonista de Orwell buscando el pasado,¡qué paradoja!.Busqué unas pocas horas de reencuentro con un tiempo que se ha extinguido.

Algo se estremecía en mi interior al sentir que aquello ya no era, que vertiginosamente se desintegraba y que, en consecuencia, a la vez, algo de mí moría en el recuerdo.

Apego y huida, pasado y futuro. Ahora siento que ese futuro ha de penetrar, de abrirse paso, a través de la roca dura y prieta que se lo impide. Y la pregunta entonces es, ¿y qué debe buscar?

domingo, 24 de junio de 2018

Unas horas en Vitoria

Nuevos cursos, nuevos viajes, París, Vitoria. Falta de tiempo.
El calor ha sustituido de golpe a una primavera escuálida, fría, húmeda. Un tiempo triste y lloroso que se ha prolongado semanas y semanas. Quizá por ello, por ese calor repentino siento deseos de andar, de salir y buscar ese calor y esa luz que deseo y siento nuevos.

Escribo en el jardín, solo acompañado por el ladrido lejano y desganado de unos perros y la compañía oculta de unos cuantos pajarillos. No hay nadie más que yo, y estas palabras que sólo obedecen al deseo de escribir... de hablar.

En Vitoria tuve la ocasión de compartir unas horas con una amiga a la que no veía desde hacía años. Unos vinos el sábado al caer la noche. Vivimos nuestras vidas sin a penas saber el uno del otro, en mi caso con la confianza de que ella está, y está bien. Dos vinos casi sólo dan para contarnos, confirmarnos, los hitos que continúan marcando el camino que seguimos. Hitos que identificamos como tales, a los que damos una importancia solo aparente, porque se la dejamos robar a lo que realmente la tiene. ¿Por qué no le pregunté cómo se sentía, por su soledad, cruel y visible?, ¿por qué no nos fuimos a bailar, a celebrar nuestro encuentro?, ¿por que no me permití vivir esas escasas horas con ella? Quizá suponía cambiar uno de esos hitos o moverlo de sitio.
Qué desesperación al despedirnos, al ser conscientes de que nuestras vidas van a seguir por esos caminos ya trazados sin que vayamos a saber el uno del otro tropiezos, fatigas, alegrías, esperanzas...
Al despedirnos nuestros labios se rozaron al volver nuestra caras para besarnos las mejillas.

domingo, 18 de marzo de 2018

sol de invierno

Al sol le cuesta levantar un frío que se agarra a la tierra. El viento se lleva al poco aire calmo y tibio que pudiese quedar el algún rincón.

Tengo la cabeza cargada. Me siento bombardeado por acontecimientos, planes, desafíos, decisiones... No me apetece salir y sentir al frío y al aire. Busco un calor y un resguardo que no encuentro.

Empecé a escribir estas líneas antes de que el invierno borrase de un plumazo cualquier atisbo de calor. Últimas semanas de dura inclemencia que empujan a buscar, ya no refugio, sino un nuevo horizonte. Segur aquí es la muerte, seca, fría, feroz

martes, 2 de enero de 2018

receta

Encárguese con antelación una buena pieza de egoismo. Calcúlese no menos de 200 gr por comensal. Haga que lo limpien de impuerezas, si no es posible encárguese Vd. de hacerlo. Una vez bien limpia póngase la pieza en un adobo que preparará de la siguiente manera:

Adobo:
- Utilice 1/2 litro de vinagre por Kg de egoismo. El vianagre, preferentemente, procederá de vino rancio que tengamos en casa. Para prepararlo no tire el vino que esté picado, ni el sobrante de una botella. A fin de preparar este adobo guárdelo y presérvelo. Con el tiempo adquirirá el intenso aroma que se precisa para esta receta.
- Añada hojas secas de amor, de ilusión y de esperanza
- Agregue hojas frescas de resentimiento, de rencor y un manojo de reproches
- Incorpore un buen chorro de licor de egocéntrico

Una vez preparado el adobo bañe la pieza y sumérjala, deje reposar en el adobo al menos un par de días antes de proceder a la preparación final.

Transcurrido el tiempo en el que la pieza ha estado adobándose retire el adobo y guárdelo para confeccionar posteriormente la salsa.

La víspera córtese con un cuchillo bien afilado la pieza a lo largo llegando hasta el centro.
Introduzcase en el corte, a modo de relleno, rayadura de impaciencia, tres o cuatro prejuicios bien maduros cortados a mitades y una tira magra de envidia.Una vez introducido el relleno cósase con bramante o hilo de cocina para evitar que el mismo pueda salirse. Reserve.

Preparación de la salsa:
Rehóguese en manteca rancia a fuego lento 2 broncas grandes cortadas en juliana, (en su defecto pueden servir discusiones si son de buen tamaño y de olor y color intensos), añada dos dientes de ironía picados, un par de raices de soberbia cortada en dados. Una vez hecho el sofrito añádase parte del adobo hasta cubrir y un par de vasos de mala leche. Deje reducir a fuego lento. Sal pimente en el momento de servir.

Precaliente el horno con suficiente antelación. Introduzca la pieza de egosismo en una fuente refractaria y riegue con el adobo sobrante tras haber preparado la salsa. Ase a fuego fuerte hasta que la pieza adquiera un intenso color tostado. El interior debe quedar poco hecho.

Guarnición.
Sírvase acompañado de silencios cocidos en su propio jugo y con la salsa preparada anteriormente.

Nota:
Es mejor utilizar ingredientes de calidad, y a tal fin conviene hacerse con ellos con tiempo suficiente pues no siempre es fácil encontrarlos en el momento de preparar la receta. Si empleamos ingredientes de mala calidad, o si se improvisan otros diferentes, el resultado final desmerecerá.

sábado, 16 de diciembre de 2017

desnudo

He recibido la visita que esperaba, se ha asomado a este rincón tras mi insistencia. Después de una incómoda incertidumbre, de una impaciente espera he sabido que sus ojos se han paseado por estas... por estos esbozos, esbozos ¿de qué?

Me asaltan mil temores, mil dudas, mil recelos. Me siento avergonzado, expuesto, frágil... me siento desnudo... ¿Para quien y para qué escribo?

Y, sin embargo, deseaba con erótica excitación desprenderme de ropas, de velos... de apariencias. De las convenciones que día a día apagan, silencian, sepultan a un yo que se revela, que grita, que quiere lucir. Un desnudo no muestra nada que no quiera aquel que se desnuda. ¿Hasta dónde quiero yo desprenderme de mi piel, de mi voz, de mi tumba?

Mi soledad y mi fracaso, mis temores y mi debilidad se asoman en lo que escribo. Son mis sombras, las sombras que mi propio yo arroja sobre mi cuerpo, y lo muestran y lo ocultan a un tiempo. Le dibujan y le dan volumen, fondo, verdad.

jueves, 14 de diciembre de 2017

una mirada

Espero impaciente una visita. En estas abarrotadas calles por las que circulan junto a mí muchedumbres me he cruzado con alguien que me ha dirigido abiertamente una mirada

La he invitado a entrar aquí, a que lea estos jirones de vida y me diga... si los entiende, si los siente, acaso si los reconoce. Y, no me engaño, si encuentra de alguna forma esa belleza que busco y que haría "de la necesidad virtud"

La perra no duerme, no descansa y busco refugio en estas calles por las que circulan auténticas jaurías de sombras inseparables de huidizas almas. Quizás, pienso, detrás de una mirada esquiva encuentre con quien compartir alguna jornada. Quizás tras tu mirada abierta haya una luz que disipe las sombras

Esa esperanza me anima a abrirte esta puerta, a que aciertes a desgranar la clave secreta en tus palabras

miércoles, 29 de noviembre de 2017

escribo por...

¿No debería estar escribiendo sobre "big data", o inteligencia artificial, o...?. ¿No debería intentar despertar el interés de algún posible lector?, ¿ser referencia?... ¿Por qué escribo?

Me obligo a hablar de mi silencio y supongo que tiene un efecto sanador... escribo, hablo, del mudo dolor.

Me proponía, eso decía, crear belleza con la palabra, describir con palabras la belleza, la belleza invisible con la que está hecha la vida.

Tengo la esperanza oculta de que alguien me lea y me comprenda. Ya no estaré solo y entonces, confío, sí se hará visible para ambos

el sol calienta

Otro viaje a París, otra espléndida mañana de paseo esperanzado.

Me llegan fuerzas, ilusión y ánimo Hay tanto que leer, que aprender, que hacer... hay tanto que ser. Me determino y me conjuro a no dejarme arrollar por la vulgar ola del fatalismo necio.

La sombra se aleja, se diluye en el mismo sol que la hacía fuerte y negra.

Llevo andando sólo mucho tiempo, pero ¿quien puede acompañarme sin desviarse de su propio camino?. En algún tramo coincidimos, y que alegría se siente al compartir jornadas y metas, confidencias y calor.